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Miércoles, 29-10-08
POR DAVINIA DELGADO
CÓRDOBA. La paralización del mercado inmobiliario a causa de la crisis y la subida de los tipos de interés han motivado el resurgir de un método con más ventajas que inconvenientes para adquirir una vivienda: el trueque de pisos.
Normalmente, está motivado por la imposibilidad de hacer frente a una hipoteca prohibitiva. Las personas que no pueden pagar la casa que compraron intentan intercambiarla por otra más económica y bajar la deuda. Así se ahorran tener que esperar a venderla -algo más que complicado en los tiempos que corren- y las imposibilidades de acceso al crédito.
En Córdoba, esta práctica está extendiéndose cada vez más. Sergio conoce muy bien esta fórmula, aunque no ha sido por voluntad propia. «Es la última oportunidad que tengo para no perderlo todo», aseguró. Hace un año, adquirió un chalé en Guadalcázar que ahora no puede pagar, «y que se quedará el banco si no logro permutarlo por otro con una hipoteca más asequible», manifestó.
Hasta el momento, lo único que le han ofrecido han sido inmuebles con una carga similar al suyo, «y esto no me sirve de nada; como mucho, podría hacer frente a una que cueste unos 150.000 euros».
Este padre de familia se teme lo peor, porque «no puedo seguir pagando ya que me he quedado en el paro, y, como he dicho, nadie me ha ofrecido un intercambio rentable, por lo que con toda probabilidad a finales de mes tenga que buscarme un piso de alquiler y mi casa se la quede el banco», lamentó.
La misma situación vive Teresa. Hace un mes que colgó en Internet su oferta: «Se cambia casa en Córdoba por similar en cualquier pueblo de la provincia. Nuestra vivienda cuenta con 100 metros cuadrados, tres dormitorios, salón con chimenea, barbacoa exterior, árboles frutales, mas de 100 olivos, pozo propio y luz. Todo legalmente escriturado, con pequeña hipoteca».
Dificultades
Hasta la fecha, esta mujer ha recibido varias ofertas, «como 5 ó 6, pero, de momento, no hemos podido llegar a un acuerdo. Lo único que queremos es un inmueble que cueste menos y que esté para entrar a vivir; eso sí, tampoco puede ser muy pequeño, porque tengo tres hijos», señaló.
La subida de los tipos de interés incrementó su hipoteca en 200 euros más, «por lo que no nos ha quedado más remedio que ponerla en venta e intentar cambiarla. ¡A ver si tenemos suerte!», dijo Teresa.
Hay otros casos, como el de Victoria, que han optado por el método del trueque por motivos laborales. Esta joven, oriunda de Javea (Alicante) ha intentado por todos los medios vender su piso porque tuvo que trasladarse hace unos meses a Córdoba por trabajo, «pero no hay manera, nadie la quiere -o la puede- comprar; por eso decidí optar por el intercambio», dijo.
Lo está teniendo complicado, porque «a pesar de explotar mi oferta como ideal para las vacaciones, por aquí hay poca gente que pase el verano en Alicante. Además, es bastante complicado encontrar a alguien que cuente con una vivienda con las mismas prestaciones y valor que la mía», matizó.
Hasta que encuentre un «pretendiente», tendrá que vivir de alquiler. «No me queda otra; la crisis no da tregua», concluyó.
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