I. A./ M. J. C.
BARCELONA. La batalla por el espacio soberanista entre CiU y ERC por un lado, y el mal momento por el que pasan las relaciones PSC-PSOE, por otro, marcarán en Cataluña las elecciones al Parlamento Europeo junto a la voluntad del PP de presentarlas como unas primarias. Unos comicios que ya tienen un perfil muy específico marcado por el desconocimiento de las instituciones europeas y la consecuente abstención.
En 2004 la abstención alcanzó el 54,8% en España, cifra que se elevó al 60,2% en Cataluña. Ese es el principal reto de los candidatos a las elecciones del 7 de junio, romper la sensación de que Europa «está demasiado lejos» y es «demasiado compleja» como para creer en la utilidad del voto. Ese desapego tiene otra consecuencia: son los comicios que muchos electores aprovechan para castigar al partido en el Gobierno. Un castigo que se verá multiplicado por la crisis y el paro.
En este contexto, los partidos catalanes plantean estrategias divergentes para mantener y aumentar su representación en el Parlamento Europeo, condicionada además por la circunscripción única electoral que obliga a las formaciones de ámbito autonómico -CiU, ERC e ICV- a buscar aliados. Estos serán los ejes del debate que Núria Parlón (PSC), Santiago Fisas (PP), Iban Rabassa (CiU), Marta Rovira (ERC) y Ernest Urtasun (ICV) protagonizarán mañana en la Universidad Abat Oliba bajo el patrocinio de ABC.
Con las últimas europeas como referente, los socialistas son los claros favoritos en Cataluña, puesto que en 2004 consiguieron el 42,8% de los votos, con 907.121 papeletas. Un resultado difícil de repetir. El reto para la cabeza de lista del PSC -número cuatro de la lista del PSOE- Maria Badia, que formará tándem con Raimon Obiols, es recordar a los electores que están votando la Eurocámara y convencerles de que la crisis es culpa de las mayorías de derechas en Estrasburgo.
Espacio nacionalista
El historiador Oriol Junqueres es el nuevo cabeza de lista de ERC, que sustituye a Bernat Joan, actual secretario de Política Lingüística de la Generalitat. Le acompaña en el tiquet electoral Marta Rovira, secretaria de Política Internacional de ERC. Desde su designación, Junqueras protagoniza su particular batalla con el cabeza de lista de CiU, Ramon Tremosa, por el espacio nacionalista.
Los republicanos encabezan la coalición «Europa de los Pueblos-Verdes», que agrupa a BNG, Aralar, Els Verds, Chunta Aragonesista y Entesa per Mallorca, con el reto de repetir el escaño conseguido, por primera vez, en 2004. Para ello han logrado la alianza con el BNG, antes coaligado a Galeuscat, que será junto a Esquerra el principal aporte de votos.
La diferencia de intereses a nivel español de los socios de Galeuscat, que en 2004 obtuvo 798.816 votos (5,15%) ha impedido que esa alianza nacionalista se reedite. CiU acude junto a PNV, el Bloc Nacionalista Valencià, Unió Mallorquina, Unió Menorquina, Coalición Canaria y el Partido Andalucista, bajo el nombre de «Coalición por Europa».
En cabeza figura el economista Ramon Tremosa, ex militante de CiU con una supuesta tendencia al independentismo que le permite competir con ERC. Sin embargo, el programa electoral de CiU da prioridad a medidas económicas dada la crisis, aunque no olvida algunos propósitos identitarios, como la lengua o el reconocimiento de las naciones sin estado. Tremosa sustituye a Ignasi Guardans al frente de esa lista, seguido de Izaskun Bilbao (PNV) y Salvador Sedó (UDC). Esta coalición deberá luchar contra la bipolarización de la campaña entre PSOE y PP.
Por su parte, el PP ha colocado en su lista a dos catalanes, al actual eurodiputado Aleix Vidal-Quadras y a Santiago Fisas, que debuta en Europea y necesitará de ese previsible despegue de los populares para asegurarse un escaño en el Parlamento europeo.
En Iniciativa repite candidatura Raül Romeva, que forma parte de la nueva guardia del partido junto a Joan Herrera. Los ecosocialistas se presentan de nuevo en coalición con Izquierda Unida e Izquierda Republicana.
Finalmente, Ciutadans entra en campaña con el ex militante de UDC, Miguel Duran, como candidato y precedido de la polémica provocada por su decisión de integrar la alianza Libertas-Ciudadanos de España, de la que forman parte partidos identificados con la ultraderecha. Afronta los comicios en plena crisis debido al cese de dirigentes contrarios a Albert Rivera.