BRUCE Springsteen anunció ayer que una veintena de grupos y solistas ofrecerán 34 conciertos por Estados Unidos a partir de octubre para que George W. Bush pierda las elecciones el próximo mes de noviembre. Entre los músicos se encuentran Pearl Jam, el trío de country Dixie Chicks, Dave Matthews, Jackson Browne, Babyface, Bright Eyes, Jurassic 5, John Mellencamp y Bonnie Raitt. En una gira titulada ´Vote a favor del cambio´ todos ellos tratarán de presentar una serie de ideales progresistas y cambiar el Gobierno de la Casa Blanca. Los asesores de la campaña republicana deberían echarse a temblar. Nada hay más eficaz que una canción protesta para mentalizar a las masas.
Hace casi veintiséis siglos Confucio decía a sus discípulos: "Hijos míos, ¿Por qué no aprendéis las canciones? Las canciones pueden serviros de estímulo, favorecen las facultades de observación, juntan a los hombres en grupos, sirven para quejarse, despiertan sentimientos contra la opresión y la injusticia, excitan los sentimientos de amor a los semejantes." Desde entonces las canciones han unido y separado; han derribado murallas y defendido fortificaciones; han reflejado el amor y el odio. De ´La internacional´ a ´La Marsellesa´, del ´No pasarán al ´Ya hemos pasao´, de ´Grándola Vila Morena´ a ´Libertad sin ira´, con canciones han empezado todas las grandes revoluciones, las guerras y los cambios políticos pacíficos. Durante la guerra de Secesión estadounidense la canción "Mis ojos han visto la gloria de Dios" fue el emblemático himno a la libertad que reclamaban los esclavos. El ´Trágala´, con el que los liberales zaherían a sus adversarios absolutistas, el ´Guernikako arbola´, ´Els segador´ o el himno gallego de Pondal han hecho más por la recuperación de algunas libertades que todos los discursos de los líderes políticos de cada momento. Veremos hasta dónde llegan Bruce Springsteen y sus colegas.


